Implementa IA en tus canales de atención, con el control de lo que responde y la medición de lo que vende.
Ya pagaste por esa visita: llegó con intención de compra y preguntó por una talla, un plazo de envío o una recomendación. Lo que pasa en los minutos siguientes define si se convierte en cliente o se va con la competencia.
Buena parte del tráfico llega fuera del horario de atención.
No estaba comparando dos productos: no sabía por dónde empezar. Necesitaba asesoría personalizada y guía en su proceso de decisión.
La respuesta llegó al día siguiente, cuando ya había comprado en otra tienda.
Solo faltaba confirmarle un detalle. Nadie se la confirmó y la compra quedó estancada.
El stock está en un sistema, las políticas en un documento y los plazos en la cabeza de alguien. Cada persona responde con lo que tiene a mano.
Los buenos vendedores no listan el catálogo: eligen el correcto. Tus agentes entienden el caso (trekking liviano, presupuesto acotado, uso diario, un regalo) y responden con una recomendación y explican el porqué. Si el cliente muestra interés, le entregan mayor información y detalles de los productos.
Un buscador devuelve resultados.
Un vendedor recomienda.
No hace falta salir a navegar en tu página. El cliente pregunta, tus agentes responden con el stock real y sus recomendaciones, arman el carrito cuando confirma y lo llevan directo al checkout, todo dentro de la misma conversación.
Tus agentes consultan el catálogo en el momento y responden con criterio: no solo si hay stock, también qué talla conviene para el modelo consultado.
Cuando el cliente confirma, el producto entra al carrito con la variante correcta. Nadie tiene que copiar un SKU ni pedirle que navegue la tienda.
Checkout con el producto agregado, el envío calculado y el total listo. La conversación termina en una compra, no en un “búscalo en la web”.
El complemento se propone antes de cerrar, no al día siguiente.
Aquí es donde sube tu ticket promedio: tus agentes sugieren lo que se compra junto (el accesorio, el repuesto, la segunda unidad) en el momento en que el cliente ya decidió comprar, no en un mail posterior que va a ignorar.
El tono, las políticas que aplica, cuándo se detiene y qué pasa después. Nada de eso queda dentro de una caja negra.
Nombre propio, personalidad y estilo de escritura. La misma consulta suena distinta según cómo lo configures, y suena igual en todos los canales y a cualquier hora.
Stock por sucursal, la tabla de tallas de esa prenda, las especificaciones del catálogo, tus plazos de envío y tus condiciones de cambios y devoluciones. La información sale directamente de tus sistemas.
Cuando un caso necesita criterio humano, tus agentes derivan con el contexto completo. Quien la toma no tiene que reconstruir nada ni volver a preguntar lo que el cliente ya comentó.
Qué campaña, qué anuncio o qué publicación trajo cada conversación, y cuánto vendió cada una. Deja de adivinar si el canal convierte: se mide.
Un colchón, una bicicleta, un notebook. Ninguno se compra en una sola conversación, y entre la consulta y la decisión se pierde la venta.
Tu equipo deja de invertir tiempo en leads que no iban a comprar, y deja de perder los que sí.
Recuperamos carritos con una conversión real de hasta un 29%. La herramienta captura al cliente cuando está por irse, con respuestas rápidas y sugerencias de prendas y tallas precisas.”
Equipo Saintmalé
Los mismos agentes siguen la atención después de la compra: estado del pedido, solicitudes de cambio y devoluciones, sin volver a preguntar quién es.
Ver PostventaCampañas que lanzas por segmento y flujos que se activan con un evento de tu operación, con lo enviado, lo leído y lo vendido a la vista.
Ver MarketingConectamos casos reales de tu operación y te mostramos dónde estás perdiendo ventas hoy.